El gran regalo de ser Cristiano Católico: Uno de los más grande regalos que Dios concede a un Cristiano Católico es sin duda la Madre, pero aún más hermoso en que Dios nos concedió a dos mamás, una la que nos concibió en el vientre y la otra que es la madre de Dios (Jn 19,27) Cuando mi orientación se inclinó hacia la homosexual, tuve mucho miedo, en especial que mi madre se enterara, pero mi otra madre ya sabia y esta si que me comprendía, lo sentía día a día, soñaba con sus brazos acariciándome, diciéndome que me quiere mucho, ella sabia que no era como las personas creen que se debe de ser, sabia muy bien mi humanidad y me quería por ello aun mas. Aunque la verdad necesitaba el cariño de mi otra mamá, pues en mi juventud me enamoré y “perdí” en mi primera relación. Aunque la oración me consolaba y mi mama del cielo me cubría con su manto, necesitaba el otro corazón en mi rostro, aquella que cuando niño lloraba me cubría con sus senos, como protección y me sentía tranquilo.

Hasta que una vez orando a Papá Dios me llene de fortaleza, pensé en la madre de Jesús, y fui en mi mamá, pues tenia el corazón roto por mi primera relación que no duró. Rehuí un poco, mi mamá me miraba fijamente preguntándome cual era el motivo de mi llanto. Me puse masa fuerte pensando que mi mama del cielo ya me había comprendido, y en alta voz se lo dije: Ella me miró, se conmovió y me abrazó, sentí el mismo abrazo de mi mama María, era el mismo calor, y me dijo que no me preocupara, que yo era su hijo amado y que me amaba sea lo que sea, solo que no le fallara, que progresara, y que lo demás ya no tenia importancia. Desde ese entonces me sentí completamente liberado, pues sucedió lo que tanto he anhelado, pues mis oraciones dio el fruto, el cual es el milagro que tanto he esperado. Mi Iglesia es la heredad de mis padres, mis padres es el tesoro de Dios, pero entre ellos mis dos mamás son el regalo más grande que nos dio Jesucristo.

Señor Jesús, gracias por enseñarnos el camino de salvación, gracias por darnos a nuestros Padres que sin ellos no estaríamos aquí, gracias por darme a tu Santísima Madre la Virgen María, y gracias por ser quien soy.