
Mi juventud la he llevado junto a uno de los pontificados más largos de la historia: La de Juan Pablo II, su simpatía, su enseñanza, su forma de ser a iluminado mi caminar desde que comencé a conocer a la Iglesia en que fui bautizado a la edad de 6 años, una mirada tierna se fijaba en mi aquella ocasión: Era el magno, una figura que reflejaba el amor.
Nunca lo conocí, aunque vivía muy cerca de Lima, pero si lo vi por televisión, las dos veces llenaron la alegría de la parroquia, y los que fueron a verlo, llegaron con las caras irradiadas de Cristo, pues habían visto al sucesor del Apóstol Pedro, aquel hombre que el mismo Cristo le entregara las llaves de los cielos.
Aunque mis inquietudes acerca de este grande me hacia dudar a la llegada de la adolescencia, cuando me di cuenta que era Gay, no me inquietaba saber más de lo que sabía de los pensamientos de los sacerdotes, ni del mismo cardenal, la condena hacia los homosexuales era grande, yo era homosexual, lo soy y lo seguiré siendo, pero, no me desanimaba en la Iglesia a pesar de aquellos. Recordaba entonces las palabras de Juan Pablo II al inicio de su pontificado: No tengan miedo.
Lo interprete de la forma en que me sentiría bien en mi Fe, aunque a veces vacilaba: ¿Como un Papa tan bueno puede ejercer presión en contra de los homosexuales? Pero mi pensamiento se enfatizaba al saber que Juan Pablo no tenía ese pensamiento como muchos anticatólicos tenían, a veces los odios nos hacen pensar cosas así... Soy Gay, un cardenal me pudo haber enviado al infierno, pero él no es la Iglesia.
Yo Gay, no podía vacilar en contra de este hombre... la iglesia tiene cambios, los cambios son lentos, y los que somos Católicos lo percibimos, no queremos odios ni rencores, auque muchos nos critican por el solo hecho de seguir a la Iglesia de Roma.
Que podemos pedir, creo que nada, seamos humildes al poder aceptar aquellas bofetadas, pero orar incesantemente por aquellos que no las tiran. Juan Pablo II quizás lo hizo, pero no era tan duro, como algunos lo quieren interpretar. Es por ello que no me llamo solo"Cristiano" si no Cristiano Católico, pues es mi Fe a la cual no he renunciado a pesar de todo. Cristo dijo que el camino no era fácil, que es mejor entrar por la puerta angosta y no seguir por la ancha por sus facilismos el de hacer mi idea sobre Dios a mi manera. Dios nos envió a un Juan Pablo II para afirmarnos el camino y como Gay lo he encontrado y sé que muchos también, es por ello que con orgullo nos llamamos Católicos.
Grande Juan Pablo, te amamos y te amaremos y oramos en estos días en que te elevan a los altares, premio del Dios justo y clemente.


Escribe un comentario